Revista pirata del cine nuevo
categoria: Enfoque
tags: ,

El cine del Perú no vivió la modernidad, la vanguardia fue inexistente. Hasta ahora.


Escrito por Eduardo Quispe

LO ECONÓMICO
Es inconcebible que en un país donde el sueldo mínimo (S/. 550) sea una cuarta parte de la canasta familiar (S/. 2,112), donde el presupuesto para la educación sea menos del 3% del PBI, donde no exista una Escuela de cine, que anualmente los estrenos comerciales de películas nacionales no llegue a dos dígitos, con un público alejado (más bien decepcionado) de las salas al tratarse de una película peruana, con una cartelera y programación de señal abierta saturada de estupidizantes producciones de Hollywood y similares, y que no exista una política clara de apoyo a la producción, distribución y exhibición de películas alejadas del criterio de CONACINE, se piense en crear una industria cinematográfica.

¿Es necesaria una industria en un país de esas condiciones?

De ser así, ¿Cuáles serían los criterios de producción para tal industria?

¿Quiénes conformarían sus directivas y cuál sería su modalidad de apoyo?

¿A quiénes apoyarían, y por qué, tomando en cuenta los antecedentes?

Los concursos de subvención estatal se escudan en el bajo presupuesto, en un país donde no se le da cuentas de ese dinero invertido en películas de bajo nivel artístico, educativo, siendo también comercialmente un fracaso. Las excepciones no hacen la regla.

No se puede hablar de un despegue del cine peruano por el éxito aislado de Claudia Llosa o Héctor Gálvez, ni se puede hablar de exitosas gestiones por logros enteramente personales. No amanece por abrir la ventana.

¿Se debe seguir esperando que sólo se produzca en celuloide de 35 mm, y a través de una productora que “tenga experiencia en el medio”?

¿Cuántas cámaras de 35 mm hay en el medio y cuánto cuesta usarlas sin contar con los rollos y los técnicos que las sepan usar?

LO SOCIAL Y CULTURAL
Si el 99% de los estrenos comerciales son extranjeros, y de ese porcentaje casi todo está made in usa; inculcando su american way, ensalzando su política, su cultura, su modelo económico, a sus “héroes” y criminales, nos queda sólo vivir en un colonialismo cultural.
Sin imágenes propias, asumiremos las importadas.

Bajo ese mismo principio se rigen el arte y las seudo industrias culturales en el Perú; utilizando códigos autóctonos en una estructura extranjera, sin identidad propia, sin personalidad, sin valores propios, vinculándonos más a una sensibilidad externa (no es sorpresa el nivel de desprecio racial que existe en el país) que a una mirada interior. Sin tener nuestro propio camino, seremos siempre el burro amarrado en la puerta del baile. Ya hasta en provincias se quiere imitar a (lo peor de) Hollywood.

¿Qué se puede esperar si la imagen ideal del consumidor de cine es la de un tipo sentado, al lado de su amiga o novia, viendo una película gringa y mascullando comentarios descriptivos entre cada puñado de palomitas que desparrama en la boca?


LO ESTÉTICO / ÉTICO

Y no hablamos sólo de las influencias, pues un lenguaje personal está siempre influenciado por lo global, si no de una ausencia de esencia. Películas sin alma, sin empatía con casi ningún tipo de público. Son películas llenas de clichés gastadísimos, de gags repetidísimos, predecibles de una manera sofocante, inverosímiles, de (mal) montaje televisivo, con actuaciones teatralizadas, llenas de moralinas y falsas rasgaduras de ropas.

Son películas que no han asumido el arte como un modo de buscar la mejor forma de mostrar la historia, la filosofía, la realidad. Han fallado en su intento de mostrar universos, mundos, parajes, urbanos o rurales, personales o colectivos, naturalistas o realistas.

Han dejado el precedente de ser sólo tropelías aburguesadas, miradas superficiales, narraciones sobre explicadas, que no conmueven, no inspiran, y lo peor, no aportan nada; ni al lenguaje, ni a la sociedad, ni al público.

UN NUEVO CINE
¿Si no ha existido industria, quiere decir que no ha existido cine?

El cine existe con o sin industria, las películas están ahí. No hay tradición, o esta es una muy pobre. Sus deficiencias, explicadas anteriormente, nos llevan a la necesidad de un nuevo cine; un cine que no se haga bajo ningún parámetro del viejo. Sólo la ruptura puede salvar el cine.

El arte sirve para ello, para decir y desdecir, para avanzar y no estancarse. Un artista jamás es conservador, de alguna forma siempre tiene que innovar, de lo contrario su razón de ser pierde valor y sentido.

El cine del Perú no vivió la modernidad, la vanguardia fue inexistente. Hasta ahora.

Surge entonces un movimiento que no tiene manifiesto, pero sí coincidencias. Cuyos principios y razones para hacer cine, así como su búsqueda de un lenguaje propio, libre de convencionalismos, los agrupaba separándolos de lo viejo.

Así, Fernando Montenegro, Rafael Arévalo, Juan Daniel Fernández, Raúl Del Busto, el colectivo Cinestesia (Eduardo Quispe y Jim Marcelo), entre otros, vienen construyendo una plataforma de forma individual y simultánea. Son el producto de la necesidad, de la carencia y de la riqueza de las oportunidades que da el abaratamiento de las nuevas tecnologías, el acceso a la información del panorama cinematográfico mundial a través de internet, el acercamiento al cine de las nuevas (y no tan nuevas) tendencias mundiales a través del mercado “informal” (bendito seas, Polvos Azules), y sobre todo las vivencias generacionales, generando así el nacimiento de un nuevo cine, de nuevos cineastas cuya tradición son ellos mismos, que no le han pedido un centavo a CONACINE, a pesar de estar en su derecho, pues son fondos públicos que deberían ser mejor utilizados.

Sus propuestas están alejadísimas de lo hecho hasta ahora en estas tierras, son arriesgados por lo experimental y lo artístico. Su independencia va más allá del autofinanciamiento: es un modo de ser y hacer, una filosofía, un estilo de vida, una certeza de hacer el cine en el que creen, en satisfacer una necesidad expresiva, de crear, de decir algo nuevo, de la forma más novedosa y porqué no, personal posible. Abriendo un canal para el dialogo con la audiencia, acercarse a la realidad entendiéndola, y no sólo estudiándola o mirándola como fenómeno. Hablar con la verdad, su verdad, compartirla y contarla con la frescura de una nueva era, de una libertad que sólo disfruta el que no le rinde cuentas sino sólo a la autoexigencia, a la trascendencia y a la honestidad.

Artículo publicado primero en Cinestesia Perú.

  • Share/Bookmark
  • Share/Bookmark

2 comentarios

May 15th, 2010

Muy interesante tus apreciasiones sobre el cine peruano. Se debe de establecer una estrategia a largo plazo, entre las empresas privadas involucradas y el estado. Realmente ver esto como un negocio. Acá estamos involucrados todos. Como peruano consumidor de producto, como empresa produciendo altas calidades y el estado creando el escenario comercial.
http://peruvariadas.blogspot.com/

Miguel

July 8th, 2010

Que poca lucidez mental tienen algunos. Lamentablemente las neuronas no se pueden comprar en Wong. Cagones.

deja un comentario